dimecres, 24 de novembre del 2010

¿DOLOR,CULPA Y PECADO?

Supuestamente todo el mundo toma el dolor, la culpa y el pecado como algo malo, algo con un lado oscuro, y de eso es de lo que os quiero hablar.
La gente cree que todo eso es terreno prohibido, el límite de todo lo malo. ¿Por qué? ¿Acaso hacer las cosas mal es una cosa mala? Ya os digo yo, que desde mi punto de vista, no y os diré el por qué de cada cosa.

Empecemos por el dolor. Lo podríamos unir al sufrimiento, la desesperación, el ansia por algo y alguna cosa mas... ¿Qué hay de malo en todo eso? Gracias a lo que podemos llegar a sentir, gracias a ese sufrimiento, ese dolor, nosotros crecemos como personas, valoramos lo que tenemos alrededor y lo que de verdad merece la pena. Simplemente es algo natural, una experiencia mas en la vida, algo con lo que aprender.
Sigamos con la culpa. Quizás es un poco más difícil de poder explicar, ya que yo la considero bastante mas abstracta. Muchas veces el simple hecho de sentirnos culpables por algo nos desencadena esa sensación de miedo a lo que pueda pasar después. Tampoco es malo sentirse culpable, gracias a esa sensación de remordimiento en nuestra conciencia muchas veces nos hace perder ese orgullo que muchos de nosotros tenemos, nos hace reconocer que nos hemos equivocado y nos ayuda a rectificar después-
Por ultimo... ¿El pecado? Desde mi punto de vista yo lo veo una palabra absurda, ¿Por qué tengo yo que creer que algo malo es un pecado? Tampoco soy religiosa para creerlo, no necesito que nadie me perdone mis errores, porqué para mi el pecado es eso, un simple error, el cual me ayuda a darme cuenta de que hay algo que he hecho mal y sobretodo me ayuda a corregirlo y no volverlo a cometer. ¿Y sabéis porqué no es malo cometer errores? Por qué lo bueno que tiene cometer un error es reconocerlos después y tener la capacidad de rectificar para no tropezar dos veces con la misma piedra.

En definitiva, no todos los sentimientos, las sensaciones o las acciones que siempre nos han dicho que son malas, lo son en realidad, ya que nos ayudan a crecer, madurar y sobretodo a aprender a sacar el lado positivo de todas las cosas y a no darse por vencido ante todos nuestros problemas.